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20 de febrero, Día Mundial de la Justicia Social

Hoy disponemos de la más poderosa herramienta para facilitar un cambio social: la educación. Tiene un rol relevante como motor para el cambio social que posibilita educar a los más jóvenes en la reflexión y en un aprendizaje de la justicia social

La justicia social se fundamenta en la igualdad de oportunidades y en los derechos humanos, más allá del concepto tradicional de justicia legal. Está basada en la equidad y es imprescindible para que cada persona pueda desarrollar su máximo potencial  y para una sociedad en paz. Este concepto es transversal en todos los ámbitos de nuestra vida.

Las personas tenemos necesidades básicas comunes, que se traducen  en derechos humanos fundamentales, como: el derecho a la propia identidad, a la supervivencia, a la educación, a expresarnos con libertad, a la igualdad entre hombres y mujeres, a ser tratados con dignidad y respeto, entre otros. Cuando estas necesidades fundamentales no se satisfacen nos encontramos frente a inequidades, que pueden darse tanto en los países industrializados como en países en desarrollo.

Lo que convierte estas situaciones en injusticia es que pueden ser evitadas. No se trata de problemas irresolubles, sino que a menudo han sido provocadas por personas y persisten porque mucha gente se desentiende de ello. Así que la decisión de promover o negar la justicia social está en manos de las personas, ya sea a nivel individual, local, nacional o mundial.

Existen varios ámbitos en los que se comenten desigualdades sociales, pero sobre todo en:

  • Educación: todos tenemos derecho a una educación de calidad que permita en un futuro igualdad de oportunidades.
  • Salud: proveer un sistema de salud que cubra las necesidades de la población.
  • Vivienda diga: contar con un hogar que sea habitable, seguro y accesible para todos.
  • Igualdad de género: todos deben tener acceso a sus derechos.
  • Empleo: permitir el acceso a un trabajo digno que cuente con una remuneración justa.

Hoy en día disponemos de la más poderosa herramienta para facilitar un cambio social: la educación. Tiene un rol relevante como motor para el cambio social que posibilita educar a los más jóvenes en la reflexión y en un aprendizaje de la justicia social, requiere sobre todo que se den cuenta de la existencia de inequidades en sus propias vidas y en su entorno inmediato: casa, escuela, comunidad.

Es por ello que, tanto a nivel personal, como en asociaciones, entidades políticas, administraciones públicas, etc, se deberán promover la conciencia crítica, la competencia cultural y la incorporación de prácticas inclusivas. Mantener en el centro de nuestras prácticas y visión los temas de raza, clase, género, discapacidad, orientación sexual y otras  condiciones de marginación. Trabajar como agentes de cambio, evitar mecanismos de segregación y tratar a los ciudadanos de forma justa y equitativa al ser sensibles a las diversas necesidades.

En la actualidad el mundo necesita que se generen políticas tomando en cuenta las necesidades de la sociedad, el cuidado del medio ambiente y la equidad. Las políticas económicas y sociales deben ser universales y prestar especial atención a las necesidades de las comunidades desfavorecidas y marginadas. Al hablar de justicia social podemos concluir que la misma está inmersa en nuestro entorno, y debería ser valorada en cada actividad que realicemos, ya que merecemos desenvolvernos en un medio donde prevalezca la igualdad de oportunidades. Aunque parezca una utopía no es posible lograr el desarrollo sostenible del entorno y hacer de este mundo un lugar mejor y placentero para convivir, si aún existen personas a las que se les priva de oportunidades, servicios de calidad y beneficios colectivos de igualdad. ¡No podemos mirar al otro lado!

El PSOE siempre ha estado al lado de las personas más desfavorecidas, con la  política de “no dejar a nadie atrás”. Se han planteado medidas como la subida del salario mínimo interprofesional, la lucha contra la pobreza infantil, han aumetado las prestaciones para las familias más necesitadas, incrementos en la Ley de la Dependencia, en becas… Se han aprobado unos Presupuestos que, con independencia de nuestros ingresos, garantizan la igualdad ante la sanidad, la educación, el empleo o las políticas sociales. Todo ello lo que lo configuran como un Presupuesto de justicia social.

Mihaela Bobocescu 

Secretaria de Políticas Sociales del PSPV-PSOE ELX

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